domingo, 25 de abril de 2010

El hijo del Ahuhuetete del Tule

Este árbol podría ser otro de esos gigantes, o incluso confundirse en esta foto con una "porción de tronco" del gran Ahuhuete del Tule... pero no. Este es su hijo... y tiene, más o menos, mil añitos.
Está a la izquierda de la iglesia de Santa María, y aunque no lo parezca, viéndolo de cerca sí se ve más pequeño que su padre.
Después de saludar como se merecía al padre, fuimos a visitar al hijo. No les pedimos que nos abrieran la vaya, pues ya era bastante privilegio el que habíamos tenido. Además algunas de sus finas y alargadas ramas no eran inalcanzables, pasaban de las rejas, también verdes, y parecían estar ahí para que también les diera un biquiño.
Nunca mejor dicho eso de "de tal palo, tal astilla".
En cuestión de minutos, después de besar y abrazar al gran Ahuehuete del Tule, pude besar al hijo del Tule, sí un ahuehuete de mil añitos, fue el martes 15 de diciembre de 2009 en Santa María del Tule (Oaxaca, México)
No encontramos figuras fantásticas en sus arrugas pero sí posamos junto a él, no todos los días puedes tener de fondo un ser vivo con raíces milenarias... Un hijo lleno de paz y armonía, no de esos que dicen que nacen con un pan debajo del brazo, si no mucho más interesante, y como era de esperar, naturalmente mágico y hermoso, testigo de miles de historias pasadas y futuras, con infinitas nubes, lluvias, flores, colores y sonrisas.

Fotos: Marthazul y A.Metztli

jueves, 22 de abril de 2010

Besos en el día de la Tierra

En esta entrada no hay fotos de besos. Es una selección de los cientos de imágenes que me traje en la mochila, y en el recuerdo, de haber estado en uno de los lugares más privilegiados del planeta, para compartirles desde las infinitas ramas a las misteriosas raíces del Ahuehuete del Tule, hoy 22 de abril, Día de la Tierra. Se celebra desde hace 40 años, y tiene como propósito fomentar la concienciación y el aprecio por el medio ambiente, además de promover políticas ambientales, la eficiencia energética, las energías renovables y los esfuerzos ecológicos. Para más info, pasen a esta página muy interesante e interactiva, con sólo un simple switch.











Si los indígenas no hubieran cuidado estas tierras y aceptaran la oferta de un rico comerciante no hubiera crecido tremenda criatura y no nos dejaría su herencia en el otro jardín, ni su sombra, ni su encanto, ni grandeza, ni su sabiduría, ni el paseo en bicicleta para regar los demás árbolitos, ni el turismo ecológico, ni nuestras caras de "Qué pasada!! Lo hemos logrado".
Fotos: Marta Rial

lunes, 19 de abril de 2010

Los originales besos de Augusto

Sí, el gran Ahuehuete del Tule, además de ser el árbol más viejo del mundo, tiene un tronco del que surgen formas algo más que caprichosas, como hechas por arte de magia, o más bien por la más pura Madre Naturaleza. Por eso podemos ver en la foto de arriba una cabeza de león y un elefante.

Vistas derecha e izquierda del elefante del Tule. Creo que no hay que echarle imaginación porque las figuras brotan por sí solas, y sobre todo este elefante que se ve de ambos lados.
Augusto quiso besar al elefante pero no pudo sobre su cabeza o sus orejas, porque para ello tendría que pisar una parte de las raíces. Pero su besó también quedó tatuado con la misma originalidad que sus pinturas. Muchas gracias por compartirlo todo!!!Augusto Metztli besó al elefante del viejo Ahuehuete el martes 15 de diciembre de 2009 en Santa María del Tule (Oaxaca; México)

Aquí se pueden apreciar el perfil de la cabeza del león, y uno de los muchos letreros que tienen en diferentes idiomas, para prevenir de posibles daños al este Árbol.
El elefante y un visitante observándolo desde afuera del jardín.
Aquí abajo, hay un pequeño cocodrilo abrazado a un cachito de la majestuosa raíz.
Y aquí otros detalles de caprichosas formas...
... que pueden sugerir a otros originales bichos de algún mundo mágico.Fotos: Marthazul y Augusto Metztli

domingo, 18 de abril de 2010

Mis besos al Ahuehuete del Tule

 Nos abrieron el candado del pequeño portal que protege al gran Tule y amablemente nos dejaron pasar. No me lo creía, estar tan cerca de ese árbol tan soñado. Iba casi de puntillas, el respeto era inmenso como su grandeza. Augusto venía detrás documentando estos instantes irrepetibles.
 No podía pedir más: acababa de hablar con mamá y abuela, iba con mi compañero de vida y viaje, y el azúcar estaba bien después de un delicioso desayuno. El color y el calor te hacen ver con otros ojos el ambiente, y para muestra, las sandalias y la camiseta oxaqueña que me compré en la tarde anterior, más contrastado si se compara con la ola de frío polar que estaba pasando por la terriña.
 El tronco del Ahuehuete del Tule es tan espectacular que besé al azar el primer cachito que encontré cómodo para besarlo. A diferencia de la mayoría de los árboles besados es imposible que nadie lo pueda abrazar por completo, pues el tronco de tan grande que es parece más plano que redondo; y claro que tampoco iba a darle un beso de compromiso (que habelos hailos), de esos de acercar la cara y con los brazos atrás, como mírame y no me toques.
 No, este no era el caso. Era el Árbol que me animó a viajar (además de conocer a la familia de Puebla) y tenía que disfrutarlo, por eso lo besé y abracé varias veces.
 En las fotos no se puede apreciar esa inmensa presencia al estar tan cerca de él. El Abuelísimo de los árboles que sabe miles de historias. Donde anidan palomas y secretos. Me sentí una auténtica privilegiada. Recordé que llevaba meses presentando proyectos alternativos para llegar hasta aquí y nada salía, y también que en las entrevistas de noviembre todos lo veían como un sueño inalcanzable y demasiado lejano.
 Pues no fue así. Llegamos. Llegué... y seguí besándolo y abrazándolo en sus infinitas arrugas. Me acordé de mucha gente. Sentí una serenidad especial y hasta una tranquilidad reguladora de glucosas.
 Un gran sueño cumplido. Se lo dedico en especial a Augusto por estar conmigo SIEMPRE, por entenderme y compartir sueños en todos los sentidos, y a toda mi gente que sabía que iba a dejar un beso-de-árbol tatuado en el gran Ahuhuete del Tule.
 Fue el martes 15 de diciembre de 2009 que pude saludar cariñosamente al gran Ahuehuete del Tule, en Santa María del Tule (Oaxaca, México).
Fotos: Augusto Metztli

Bienvenidos a Santa María del Tule

Tule (Oaxaca, México)Por ahí se detuvo el taxi que nos esperó mientras hicimos nuestra visita-reportaje.
Esas finas ramas que caen sobre la gente que está afuera del recinto son del gran Ahuehuete del Tule, también dicen que es el árbol más ancho del mundo.
Una de las primeras expresiones fotografiadas rápidamente. No me lo podía creer... Es inmesamente grande!! Justo en ese momento suena el móvil, era mi madre, y después del holaaa transoceánico le dije: Estoy delante del árbol más viejo del mundo y el tronco es más grande que el perímetro de la casa de la Abuela!!!!!!!!!!!!!
Desde afuera: la iglesia de Santa María (del Tule) y las banderitas con colores mexicanos que refrescan y alegran el ambiente. A su derecha el gran Ahuehuete del Tule de 2.000 años de edad, y a su izquierda, su hijo de 1.000 añitos.
Desde adentro: una serie de libros pétreos informativos en los jardines cercanos al Árbol del Tule.
Si pueden, mejor léanlo, las cifras son inalcanzables...
...mágicas.
Hasta un poema sobre piedra con la flor de nochebuena tremendamente intensa.
Y aquí la caseta y la bicicleta de los guardianes de la asociacion que protege al Ahuhuetete del Tule. Para entrar a verlo hay que pagar, pero uno no se puede acercar a tocarlo porque está separado por otra vaya... pero a nosotros que veníamos desde tan lejos con tan buenas intenciones pues nos dejaron pasar. Nos abrieron la puertecilla y adelante. Muchísisisisisimas GRACIAS por creer en nosotros!!!